ENRIQUE VIII

De sus esposas, Enrique VIII se divorció de una, ejecutó a la segunda, lloró a una tercera, repudió a una cuarta… Pero el caso más trágico fue el de Catalina Howard, una joven de 18 años a la que el rey decapitó por adulterio.
SU OBSESIÓN POR TENER UN HIJO VARÓN
Enrique VIII era muy cruel y su primer ministro fue decapitado. Aunque una de sus mayores obsesiones era tener un hijo varón; por ese motivo mató a muchas de sus mujeres. Quería tener un hijo varón como heredero, ya que según él era vital en aquellos tiempos en Inglaterra estabilidad en el trono.
LA PRIMERA RUPTURA
Para él Catalina no fue suficiente, de tal manera que llegó a preguntarse si había sido buena idea casarse con la viuda de su hermano. Cuando se enamoró de Ana Bolena la suerte quedó echada. El rey estaba dispuesto a romper con la Iglesia Católica para casarse con ella y tener un hijo varón. En el fondo Enrique era débil pero con los años su crueldad fue haciéndose mayor. Como Ana Bolena no le pudo dar un hijo varón pensó en deshacerse de ella. Después de menos de tres años de matrimonio Ana Bolena fue acusada de adulterio y fue decapitada. Al día siguiente Enrique se casó con Juana Seymour. Se quedó embarazada de un hijo varón, pero murió en el parto. De todas formas Enrique consiguió su descendiente. A los tres años se casó de nuevo con la princesa alemana Ana de Cleveris; sin embargo, se divorciaron al poco tiempo debido a que Ana no llegó virgen al matrimonio.
LA SEGUNDA JUVENTUD
La vida de Enrique comenzaba a repetirse a sí misma. Al desposarse con Catalina Howard, Enrique volvió a entrar en la familia de Ana Bolena. El monarca estaba completamente enamorado de Catalina. La reina era consciente del poder que tenía en la corte. El embajador fue lo bastante listo para mantener una relación cordial con Ana de Cleveris.

EL ADULTERIO, UN DELITO CAPITAL.
Al descubrirse el engaño de Catalina, Enrique ordenó recluirla en el monasterio de Londres. A sus dos amantes les hizo ejecutar tras un proceso de traición, y para librarse de la reina buscó una cobertura legal. En 1542 declaró ante el Parlamento. Justificó la pena de muerte de su esposa alegando que una mujer que no había sido casta debía haber revelado esta situación a su marido. Diez días más tarde la reina fue trasladada a la torre de Londres y fue ejecutada.

ENRI

Realizado por Andrea García y Mayte Jiménez.
2ºA

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