El Instituto, un espacio sano y saludable

 

Con enorme expectación hemos recibido la aprobación del anteproyecto de Ley para la Promoción de una Vida Saludable y una Alimentación Equilibrada por parte del Gobierno de Andalucía. Esta iniciativa viene  inspirada de normativas ya existentes en países como Finlandia, Dinamarca, Francia… siguiendo las recomendaciones de la OMS. Nace para paliar el alarmante crecimiento que, sobre la sobre la población en general y sobre la infantil en particular, ha experimentado en poco más de diez años la obesidad.
La obesidad es un problema de salud pública, es clave para el desarrollo de numerosas patologías que conllevan daños relevantes en la salud de las personas; según datos de la Consejería de Salud un 40% de los cordobeses padece sobrepeso; la Sociedad de Pediatría afirma que uno de cada tres niños tiene exceso de peso.

Después de citar cifras, estadísticas y aportar datos, corresponde analizar las causas y aportar soluciones.

Entre las causas que favorecen este mal podemos destacar: sedentarismo por parte de los niños, pues hoy el juego más utilizado y extendido no es otro que el móvil, el ordenador o cualquier aparato que les requiere sentados y mirando pantallas; a nivel de familiar, la crisis y el aumento de paro incitan a las familias a llenar el carro con comida rápida, bollería.

Entre las soluciones, podemos destacar la reciente publicación del  anteproyecto legislativo que supone una  ambiciosa intensión de frenar esta patología, entre ellas: la obligación de realizar cinco horas efectivas semanales de educación física en la que se activaran juegos y actividades extraescolares que incluyan ejercicio; a la vez que disponer de menús saludables y alimentos frescos en los Institutos que dispongan de comedor escolar. Además quedará prohibida la venta de de productos que contengan más de 200 Kilocalorías y la obligación de rotular en el envase la cantidad de calorías de cada porción.

Otra solución ante esta epidemia y que el anteproyecto no contempla, sería la figura de un profesional sanitario que verificara, siguiera y rigurosamente ejecutara las nociones técnicas del legislativo y que en concomitancia a él se alcanzaría, con total seguridad, el resultado  que  esta iniciativa busca. El profesional en cuestión no es otra que la Enfermera Escolar. Ésta sería  el Agente de Salud idóneo cuya función sería la de impartir  la asignatura de Educación para la Salud (EpS). El proyecto legislativo estaría completo y rozaría la perfección si la Enfermera Escolar formara parte imprescindible del citado documento.

La enfermera del colegio, que sería como comúnmente la llamarían en el Instituto, desempeñaría unas funciones claras y definidas, que hoy no se asumen y que cuando se establecen carecen, muchas de las veces, de fundamento y base, pues sus ponentes, los profesores, no poseen la formación universitaria acreditativa en materia sanitaria.

Las funciones que desempeñaría esta Enfermera Escolar serían las siguientes:

     Primera. Inculcar hábitos de vida saludables fomentando el autocuidado y el conocimiento de conductas saludables. Realizando un exhaustivo  control de peso y masa corporal de cada alumno del centro.

     Segunda. Educación, vigilancia, y seguimiento de los alimentos que los niños consumen en los recreos. Educando en la dieta, así como en la exigencia y obligatoriedad de desayunar  en casa; no realizar comidas junto a móviles ni televisión, fomentando la comida en familia.  Orientar sobre el consumo de fruta, bocadillos,  huyendo de bollería y grasas saturadas. Trabajando con la familia y desde el entorno de comunidad.

     Tercera. Ayudar y educar a los alumnos en sus  patologías pues no podemos olvidar la incidencia en edades tempranas de diabetes tipo I, con sus complicaciones y que tanto preocupan a padres y al profesorado; epilépticos… Además de los que usan aerosoles, inhaladores, así como la correcta toma de medicación de otro tipo de patologías.

     Cuarta. Atender las urgencias derivadas del propio Instituto como son caídas con heridas sangrantes, accidentes con químicos en laboratorio, reacciones alérgicas, picaduras de avispas…

     Quinta. Control y seguimiento del calendario de vacunaciones.

     Sexta.  Instauración de una “consulta joven” en la que impartiría el conocimiento y repercusión en la salud del uso de drogas, alcohol. Se hablaría de sexualidad… y así de todo lo que a estas edades preocupa y  debe ser tratado por una profesional cualificada.

Finalizo reivindicando la inclusión de esta profesional sanitaria, la “Enfermera Escolar”, en el anteproyecto de Ley que la Junta de Andalucía acaba de aprobar.

 

 

Antonio Porras Castro. Noviembre de 2016.

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