Égloga

el

¿Por qué es digno aquel de disfrutar su tacto?

¿Por qué es digno aquel de oír su dulce hablar?

¿Por qué es digno aquel de su eterna belleza ?

¿Por qué es digno de compartir su dulce fruto?

¿Qué tan desdichado debo ser?

¿Qué tan amargo vacío debe ser mi caminar?

¿Qué tan duro castigo debo aún soportar?

No existiendo tal,comparable con tu ausencia

ni existiendo mayor amargura ni soledad

que tu partir  asida a aquel.

No existiendo tal desventura,

que compare tu frío abandono.

Apiádese de mí la enfermedad,

apiádese de mí mi Dios

para obtener la dichosa huida de mi alma,

la huida de mi último de vida ,

Vida que estaba compuesta por ti

y tras tu marcha , no tiene mayor opción

que yacer esperando tu regreso,

un regreso que no llegará.

Escrito por: Ignacio Gil 3ºA

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. franlopo999 dice:

    Es una buenisima reflexión me gusta porque reflexionar en la vida ESTA MUY BIEN.

    Le gusta a 1 persona

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